Los orígenes

    
   

Aunque podamos pensar que fue Bram Stoker el padre de esta enigmática criatura, la figura del vampiro está presente en el folclore de muchas culturas desde tiempos inmemoriales. Los chinos, los babilonios y los griegos, entre otras civilizaciones, ya hacían referencia a monstruos que chupaban la sangre de sus víctimas.

 

 

Algunos estudiosos sugieren que el mito del vampiro, sobre todo el que se popularizó en Europa después del siglo XVII, se debe en parte a la necesidad de explicar epidemias que asolaron Europa causadas por enfermedades reales.

 

 

La palabra "vampiro", incluida por primera vez en el diccionario de la Real Academia de la lengua española en la novena edición de 1843, significa a la vez "ser volador", "beber o chupar" y "lobo", además de hacer referencia a cierto tipo de murciélago.

Otro nombre muy conocido es Nosferatu, de origen griego.

 

 

Stoker reunió todas las piezas para crear al inmortal Drácula, el vampiro más famoso de todos los tiempos. Enigmático, cruel y seductor a la vez en la gran pantalla. Pero ¿Quién era Drácula?

Vlad Draculea

Fue uno de los tres hijos legítimos de Vlad Dracul. La palabra Dracul en rumano significa demonio.

 

Vlad III El Empalador (Vlad Ţepeş) nació en Sighişoara el  8 de noviembre de 1431 y murió en Bucarest el 14 de diciembre de 1476. Fue un Príncipe de Valaquia (hoy el sur de Rumania) y la figura histórica en la que el escritor irlandés Bram Stoker se inspiró para crear al inmortal personaje del Conde Drácula.

 

 

Luchó contra el expansionismo otomano que amenazaba a su país y al resto de Europa y se hizo famoso por su manera de castigar a los enemigos y traidores.

   

 

 

Como su apodo Tepes indica, tenía predilección por el empalamiento, una técnica de tortura y ejecución que consiste en introducir un palo por el abdomen, fijarlo a la carne con un clavo y después levantarlo para que la víctima muera allí lentamente, entre grandes sufrimientos.

Se dice que incluso bebía la sangre de sus víctimas en copas mientras comía delante de los empalados.

 

 

Mucho ha cambiado la figura del vampiro desde aquellos tiempos hasta nuestros días. De pequeños dormíamos aterrorizados pensando en la posibilidad de ver a Drácula entrar por nuestra ventana. Más de uno añadió un crucifijo a la decoración de su mesilla de noche. El ajo podía ser algo excesivo...

Hoy, los vampiros son guapos, famosos, tienen sentimientos y pueden hacer que una joven pierda la cabeza e incluso desee sentir los colmillos en su cuello.

 

                                      
1958 2009