Características

 

 

La incursión de los vampiros en la literatura y en la gran pantalla ha hecho que se permitan variaciones en las características de los seres de la noche más famosos hoy en día.

Ateniéndonos a las más generalizadas hasta el momento, serían las siguientes:

 

  • Fotosensibilidad: un vampiro no puede exponerse a la luz del sol ya que le causaría la muerte. Su cuerpo se quemaría al entrar en contacto directo con los rayos solares.
  • Inmortalidad: los vampiros pueden ser destruidos de diferentes maneras pero, mientras nadie las utilice, vivirán para siempre.
  • No tienen reflejo: la imagen de un vampiro no aparece en un espejo o en una cámara fotográfica. La explicación de este fenómeno es que no poseen alma.
  • Deformidades faciales: lo más característico, los colmillos, por supuesto. También en algunos casos cambia la finonomía del rostro, las orejas se vuelven puntiagudas y los ojos quedan bañados en sangre o de color negro.
  • Palidez extrema y ansiedad por la sangre: la palidez va acompañada de un contacto frío (no hay que olvidar que son no muertos). Su ansia de sangre los vuelve prácticamente animales y deben alimentarse para seguir con "vida".
  • Deben dormir en la tierra de sus antepasados, de ahí el ataúd lleno de tierra.
  • Superioridad física: los vampiros son muy fuertes y ágiles. Pueden moverse a una gran velocidad e incluso en ocasiones volar. Sumamos un olfato y una vista excepcionales.
  • Control mental: tan sólo con una profunda mirada estos seres de la noche pueden hacer que una persona pierda su voluntad. Los animales son controlados fácilmente.
  • Intolerancia al ajo: es uno de los elementos clásicos para ahuyentar vampiros. Se usa desde tiempos antiguos al atribuírsele propiedades antisépticas, antiparasitarias, expectorantes e hipotensivas.
  • Terror a los crucifijos y al agua bendita. En este punto el problema reside en que hay que tener verdadera fe para que funcione.
  • Transformaciones: todos recordamos la transformación de Drácula en murciélago aunque hoy en día ya no se estile. Ahora algunos suelen ir acompañados de una espeluznante neblina. Pueden adoptar forma de lobo, murciélago, rata, araña o cuervo.

 

Ya hemos comentado que en este siglo los vampiros ya no son lo que eran. Ahora, pueden formar parte de nuestro círculo de amistades. Pero... como todavía quedan algunos maquiavélicos, vamos a enumerar las armas que tenemos para defendernos aunque, si los vampiros siguen variando en sus características, habrá que hacer un verdadero manual:

 

  1. Jamás, bajo ningún concepto, invites a alguien sospechoso a entrar en tu casa. Y es literal. Mientras un vampiro no sea invitado no podrá hacernos nada dentro de nuestras casas.
  2. Un crucifijo en el cuello. El repelente ideal para los vampiros.
  3. Ajo. No tan eficaz como el crucifijo pero ayuda.
  4. Agua bendita. Unas gotas en el rostro de un vampiro tienen el efecto del ácido sulfúrico.
  5. Una estaca en el corazón. Difícil de utilizar y, según algunos, ineficaz ya que no los mata, sólo los paraliza.
  6. Exponiéndolo entre dos espejos. Difícil a no ser que peque de mucha coquetería y no recuerde que no puede reflejarse.
  7. Arrojando su cuerpo a un río.
  8. Quemando su cuerpo.
  9. La luz del sol. Los vampiros duermen por el día así que será difícil pero en numerosas películas han terminado de esta manera con el señor de la noche.

 

Si una persona es convertida por un vampiro la manera de devolverle su humanidad (por lo menos antes de la moda en la que todos quieren ser una criatura de la noche) era matando al vampiro que lo había convertido.

 

Todas las anteriores características y la forma de defenderse variarán según el tipo de vampiro. La solución: probarlas todas.

 

 

LLegados a este punto no podemos evitar sentirnos un poco confundidos. A medida que aparecen novelas y películas los vampiros sufren "mutaciones". Hemos querido pararnos en este punto.

 

Los vampiros antes Los vampiros ahora
     Aterraban

Hoy en día enamoran. Son guapos, listos, seductores, con experiencia de 400 años...

Véanse Crepúsculo, Blood Ties, The vampire diaries, True Blodd...

Eran condes y vivían en grandes castillos. O son detectives (Moonligth, Blood Ties) o estudiantes (Crepúsculo, The vampire diaries). Los hay hasta estrellas del rock (La reina de los condeados). Tienen modernos apartamentos.
Eran fotosensibles Con un anillo (The vampire diaries) solucionado. A otros simplemente les molesta (Moonligth) o les afecta si son expuestos durante mucho tiempo (True blood).
Dormían en un ataúd. Qué va. Ahora duermen en amplias camas. Algunos en congeladores. (Moonligth)
Controlaban las mentes. Antes no existían ni Vicky Nelson (Blood Ties), inmune a ese tipo de poderes, ni Bella (Crepúsculo), a la que Edward no puede leer el pensamiento.
No toleraban el ajo A los vampiros con ascendencia italiana les encanta. Véase el caso de Stefan Salvatore (The vampire diaries).
Les aterraban los crucifijos. Ahora, nuestros vampiros son incluso muy creyentes. Tal es el caso de Henry (Blood Ties).
Se transformaban. En los último tiempos son como los top models. No queda bien transformarse en murciélago. A lo más, en neblina (The vampire diaries).
Se les mataba con una estaca en el corazón. Tampoco. Sólo sirve para paralizarlos.
Su sed de sandre era inmensa. La tomaban directamente de sus víctimas.

En el siglo XXI la moda es no morder a los humanos (The vampire diaries, Moonligth) o hacerlo con grandes dosis de seducción (Blood Ties)

A este paso se volverán vegetarianos.